2 de abril de 2026

Los libros abren horizontes: El poder de la imaginación

Soy Georgina Bacchelli, profesora de literatura y cofundadora de la Biblioteca Popular David Blanco. Desde hace más de 14 años, junto con mi equipo, trabajamos en Mendoza, Argentina, para que niños y niñas en situaciones de vulnerabilidad tengan acceso a libros, cultura y comunidad. Con motivo del Día Internacional del Libro Infantil, quiero contarles lo que este trabajo puede significar para los chicos y chicas.

En los barrios donde trabajamos, la pobreza, la inseguridad, las adicciones y la violencia forman parte del día a día de muchos niños. Muchos padres nunca ingresaron al sistema educativo o no completaron la primaria. En este contexto, la siguiente idea adquiere un significado especial: cuando todo parece limitado, la posibilidad de imaginar otra realidad se vuelve una herramienta esencial.

Los libros crean nuevos mundos
Para muchos niños, el primer encuentro con un libro no ocurre en casa ni en la escuela, sino gracias a nuestras iniciativas. Por ejemplo, empezamos llevando los libros directamente a los chicos con un carrito de compras, yendo de puerta en puerta. Los niños se acercan con curiosidad para ver qué trajimos. Pueden elegir libros interesantes, hojearlos y experimentar por primera vez que la lectura es algo vivo y personal.

Leer no es solo comprender palabras. Es descubrir historias, reconocerse en los personajes y expresar emociones para las cuales quizás no se tengan palabras. La lectura desarrolla paciencia, concentración, asombro y la capacidad de estar tranquilo—habilidades especialmente valiosas en entornos de incertidumbre.

Más importante aún es la imaginación que los libros despiertan. Permiten pensar otros mundos, imaginar nuevas formas de vida y cuestionar la propia realidad. Para niños que crecen en condiciones precarias, la capacidad de soñar y visualizar un futuro distinto no es un lujo, es una herramienta para no quedar atrapados en patrones limitantes. Aquí es donde el libro empieza a hacer efecto. No cambia inmediatamente las circunstancias, pero sí la forma en que el niño ve el mundo. Y este cambio de perspectiva es el primer paso para construir su propio camino.

El poder del trabajo colectivo
Algo que considero esencial es que, a través de los libros y nuestras iniciativas, los niños no solo aprenden sobre historias y fantasía, sino que también descubren lo que se puede lograr cuando las personas se organizan y trabajan juntas. Ven que la colaboración, el compromiso y la solidaridad generan un impacto enorme.

Actualmente nuestra biblioteca funciona en un contenedor, pero buscamos mejores espacios donde los niños puedan sentirse cómodos, aprender, jugar y leer. Nuestra visión es brindarles un lugar que despierte su curiosidad y fomente su creatividad. Las mujeres que llevamos adelante esta organización, incluida yo, tenemos varios trabajos para sostener el proyecto, y no recibimos apoyo financiero del municipio. Para financiar la biblioteca, organizamos rifas, preparamos mermeladas y realizamos otros pequeños proyectos. Además, dependemos de donaciones para materiales, libros e infraestructura. Este trabajo solo es posible gracias al compromiso, la creatividad y el apoyo. Cada ayuda—ya sea tiempo, conocimiento o recursos—hace una diferencia real para los niños.

El equipo detrás del proyecto trabaja con mucho corazón y pocos recursos para hacer que la cultura y la educación lleguen donde normalmente no lo hacen. En Mendoza también existen muchas otras bibliotecas y proyectos sociales con el mismo objetivo: acercar la literatura a niños con pocas oportunidades. A pesar de la escasez de recursos, estas iniciativas a menudo tienen un impacto profundo en la vida de los chicos.

Al final, todos estos esfuerzos son un medio para algo más grande. Lo importante no es solo que un niño tenga un libro, sino lo que ocurre cuando lo abre. Se abre una historia—y con ella, una posibilidad. Un pensamiento, un sentimiento, una idea. Tal vez incluso una nueva forma de verse a sí mismo. Por eso digo siempre:

“Un libro no cambia la realidad por sí solo. Pero puede cambiar cómo un niño la entiende, la imagina y la enfrenta. Y en ese pequeño—y enorme—cambio, empieza todo.”

Y cuando ese cambio comienza, nada vuelve a ser igual.

Saludos desde Mendoza-Argentina y feliz Día Internacional del Libro Infantil.

Georgina Bacchelli
Profesora de Literatura y Cofundadora
Biblioteca Popular David Blanco
Mendoza, Argentina

2 de abril de 2026

Georgina Bacchelli

Profesora de Literatura y Cofundadora

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